Patagonia argentina

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Fantásticas Imágenes del amanecer en la costa de Caleta Olivia

Fantásticas Imágenes del amanecer en la costa de Caleta Olivia

Costa y costanera de la ciudad.


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Fantásticas Imágenes del amanecer en la costa de Caleta Olivia

 



 


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Tehuelches, reseña y fotos

Tehuelches, "Danzas con fotos"

Parte de la enorme historia perdida del pueblo Tehuelche.

 

El Parque Nacional Los Glaciares, frente a uno de los paisajes más imponentes de la Naturaleza, declarado patrimonio mundial por la UNESCO, ofreció a los turistas nacionales y extranjeros un  atractivo adicional. Durante veinte días, en el complejo Nativos de la Patagonia se pudo apreciar el montaje de  una muestra fotográfica   referida a la historia  de una de las comunidades indígenas de la Patagonia.

El propósito de la misma fue y es articular la cultura con el desarrollo sustentable del turismo y  vincular a través de antiguas fotografías el pasado con el presente de los pueblos originarios, rescatando la identidad  de un país con diversidad multiétnica y cultural.

La muestra fotográfica   Tehuelches, Danza con fotos  , que cuenta con los auspicios del Ministerio de Cultura de la Nación, -a través del programa Pueblos Indígenas - el Ministerio de Turismo de la Nación, la Administración General de Parques Nacionales y el apoyo de la empresa Nativos de la Patagonia, está  basada en una selección de imágenes del libro homónimo, realizado por el periodista santacruceño Osvaldo Mondelo, con asesoramiento del prestigioso investigador Abel Alexander y prólogo de la doctora Alicia Kirchner.

Como se recordará se trata de imágenes registradas entre fines del siglo 19 y principios del 20 por fotógrafos profesionales y amateurs. Se destacan los trabajos de Peter H. Adams,  Adolfo Alexander, Rafael Castro y Ordóñez, Alberto De Agostini,  Charles W Furlong, Esteban Gonnet, Frank Gooderham, Bartolomé Loudet, Julio Koslowsky, Federico Kohlmann, Charles Lane,  Meeks y Kelsey; Güerico Murgia, Nicola Opakac, Walter Roíl,  Carlos Spegazzini, Jessie Tarbox Beals,  como así también retratos de tehuelches y vistas  realizadas por fotógrafos no identificados.

Al  registro fotográfico debe agregarse la cuidadosa selección de las crónicas de los viajeros, recortes de publicaciones de la época (Caras y Caretas, El Mosquito, El Nacional, El Progreso) y el testimonio de gobernantes, misioneros, exploradores, militares, científicos, periodistas y fotógrafos que sirven de  marco referencial a los procesos históricos que sufrieron los pueblos originarios.

 

La inauguración se produjo 21 de marzo en el complejo turístico "Nativos de la Patagonia", en el Glaciar Perito Moreno.   La muestra  pudo visitarse hasta el pasado 10 de abril en forma libre y gratuita por los visitantes que ingresaron al Parque Nacional  Los Glaciares.


LA FOTOGRAFÍA DESPIERTA LA MEMORIA

Cuando en pleno siglo XXI se lee en los diarios o en las páginas  de internet que aún se sigue reprimiendo por la fuerza  a los pueblos originarios por defender la tierra, por resistir el desalojo, la tala o contaminación  de su espacio físico y espiritual -la selva, los ríos, el monte-, uno no puede de dejar de pensar que las venas de América siguen abiertas.

La historia se repite como una tragedia por intereses agropecuarios, petroleros o mineros. Así ocurrió en Tierra del Fuego y Santa Cruz a fines del siglo XIX y así continúa hoy con nuevas estrategias de usurpación en otras regiones de nuestro continente.

Al "indio" como si fuera una cosa y no una persona, se lo desplaza, se lo corre y si molesta, se lo reprime. La información sale un día con titulares en la crónica policial y luego desaparece, como desaparecieron el oro y la plata de sus antepasados  en las manos de Cortez o Pizarro. Los tehuelches no tenían piedras preciosas, pero perdieron en cien años en contacto con la civilización de la oveja y la prosperidad de los terratenientes ganaderos, el tesoro de su libertad.

Hombres, mujeres y niños tehuelches padecieron el despojo de la tierra, el alcoholismo, las enfermedades, la intolerancia religiosa, la discriminación cultural introducida por la colonización europea y criolla a la Patagonia.

Por eso siempre resulta insuficiente y necesario a la vez, generar espacios de análisis, debate y reflexión sobre el pasado y el presente.

La imagen  en todos sus soportes: dibujo, pintura, caricatura, historietas, fotografía, cine fue empleada durante mucho tiempo para denostar, ridiculizar o estigmatizar al indígena, como un representante de la incultura, el atraso y la ignorancia. Pero también es posible generar a partir de la imagen el conocimiento, respeto, conciencia por la historia, la cultura y los derechos de los pueblos originarios.

Como en el cuento de Lewis Carroll, "A través del  espejo y lo que Alicia encontró allí" la muestra fotográfica opera como un doble espejo. Observamos "al otro", pero al mismo tiempo nos vemos  a nosotros. Somos parte de una sociedad que aún mantiene vigente el discurso cultural justificador del eje civilización y barbarie. El espejo nos devuelve los prejuicios, la desmemoria y la invisibilidad que llega a nuestros días.

La muestra Tehuelches, danza con fotos  propone  resignificar el documento fotográfico y a partir de él una nueva mirada sobre "el mito pionero" en el extremo sur de la Argentina y Chile.

.Ahí están las imágenes con la mirada de los excluidos.  Muchos de sus descendientes  siguen formando parte de los sectores más humildes y marginados de nuestro país, y la mano de obra barata de Latinoamérica.

El arte, en este caso la fotografía antigua,  hace accesible lo incomprensible del hombre y pone una vez más en vigencia la máxima: ¡Una imagen cuenta más que mil palabras!

Entonces, con la potencialidad creativa de una lejana melodía, la fotografía nos despierta la memoria.

 


 

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La Patagonia Trágica

La Patagonia Trágica

Alrededor de 1500 huelguistas fueron fusilados en el marco de los sucesos de la «Patagonia Trágica»

Alrededor de 1500 huelguistas fueron fusilados en el marco de los sucesos de la «Patagonia Trágica», que comenzaron con un conflicto entre hacendados y peones por despidos de obreros rurales y por las magras condiciones laborales. El gobierno radical envió un grupo militar para resolver el conflicto y la manera como el teniente coronel Varela cumplió la misión fue la eliminación de los trabajadores en protesta. El asunto concluyó con el silencio y la negativa a investigar la verdad por parte del gobierno, para no avivar el escándalo.

 

 

Entierro de un huelguista en Río Gallegos

 

 

 

 

 

 

 

 

 

En algunas zonas de la Patagonia, aún es posible convocar los bramidos de los fusilamientos de rebeldes obreros en la década del 20’. Una acústica macabra, que no deja de recordar uno de los episodios que marcaron a fuego la historia del movimiento de trabajadores en Argentina. «La Patagonia Trágica»: una fábrica de cadáveres, previa degradación humana que hace difícil llamar a la muerte por su nombre. Porque las eliminaciones hechas por las tropas que respondían al gobierno radical fueron encomendadas contra peones que no tenían nada, que trabajaban en turnos de 15 horas, arriando majadas con 18º bajo cero por salarios insignificantes, que no tenían casi tiempo de ver a sus familias y que dormían apiñados en piezas diminutas. Hasta que cierto día tomaron conciencia de su humanidad, pensamiento que indignó a hacendados y autoridades locales. No tenían esas atribuciones, no podían pensar ni actuar autónomamente y, quien lo hiciera, habría de recibir el azote letal de la Ley. Así sucedió: alrededor de 1500 huelguistas fueron asesinados.

 

 

El precio de la lana había caído y eso provocó una crisis en la rentabilidad de los terratenientes

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Todo comenzó a partir de una crisis económica. El precio de la lana después de la Primera Guerra Mundial se había desbarrancado, los estancieros latifundistas ya no estaban generando ganancia y acumulaban ingentes stocks de producción que no podían colocar por falta de compradores. Naturalmente, los primeros que padecerían los efectos de la crisis serían los asalariados. Gran cantidad de despidos sumados a las humillantes condiciones de trabajo detonaron las protestas.

 

La Sociedad Obrera de Río Gallegos y la Federación Obrera (FORA), de tendencia anarquista, comenzaron a actuar con celeridad. Impulsaron una intensa campaña de sindicalización de peones. Difundieron literatura libertaria y propiciaron la organización obrera antioligárquica. Aparecieron las huelgas y con ello comenzaron las detenciones, allanamientos policiales y clausura de locales Varela, sentado en la esquina superior izquierda de la mesa, junto a integrantes de la Liga Patróticaobreros en algunas ciudades de la Patagonia. Entraron en escena los parapoliciales escuadrones “blancos” de la Liga Patriótica que, al margen de la ley pero sin un límite de hecho, perseguían a huelguistas y colaboraban con comerciantes y terratenientes de la zona. Mientras tanto, las negociaciones entre trabajadores y hacendados fracasaban porque los últimos se negaban a aceptar el petitorio con exigencias módicas que presentaron los huelguistas para reanudar su actividad. Se reclamaba un sueldo mínimo de 100 pesos, comida en buen estado, dignas condiciones de higiene, velas para alumbrar en la noche y que las instrucciones de los botiquines sanitarios estuvieran en español en lugar de inglés.

Héctor Benigno Varela

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Enterado de la crisis y presionado por Gran Bretaña, que estaba preocupada por las difíciles circunstancias de los compatriotas hacendados en Patagonia, el presidente radical Hipólito Yrigoyen envió en enero de 1921 a Santa Cruz a tropas del ejército al mando del teniente coronel Héctor Benigno Varela con la orden de normalizar la situación.

Los sindicalistas esperaban a los militares de la nación con gran optimismo porque confiaban en que se pondrían de su lado. El tiempo les demostraría lo equivocados que estaban.

Inicialmente se impuso la vía del diálogo y, con la mediación del gobernador Izza, se llegó a un acuerdo por el cual los terratenientes se comprometían a cumplir con las exigencias de los peones.

Antonio Soto

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Varela y sus hombres volvieron a Buenos Aires, pero el quebrantamiento del convenio meses más tarde por parte de los hacendados hizo que el conflicto estallara con mayor virulencia. Se decretó paro general y se ocuparon haciendas. La organización obrera se fortaleció y se proveyó de armas para la autodefensa. Los principales líderes del movimiento libertario eran el español Antonio Soto y el entrerriano José Font, conocido como el noble gaucho «Facón Grande».

En vistas de este panorama de beligerancia, en octubre de 1921 volvieron las tropas de Varela, esta vez con el objetivo preciso de acabar con las huelgas y revueltas como sea.

Tomando como excusa un episodio confuso de enfrentamiento con balas entre un estanciero y vándalos comunes que nada tenían que ver con la protesta, Varela interpretó que se trataba de un caso de insurrección armada y, amparándose en el Código Militar, declaró la ley Marcial. Así se dispararía una escalada cruenta de violencia y represión que liquidaría las huelgas al compás de fusilamientos masivos de anarquistas y peones rurales. Una de las situaciones más sangrientas se vivió en la Estancia La Anita, donde centenares de obreros cayeron abatidos frente a pelotones de fusilamiento. También se produjo un episodio trágico en los campos del establecimiento ganadero Bella Vista. Los cadáveres de los 200 peones que resultaron asesinados allí fueron trasladados a una fosa común en lo que hoy se conoce como el Cañadón de los Muertos, cerca de la localidad de Gobernador Gregores. Entre las 1500 víctimas que aproximadamente dejó el accionar militar en el sur argentino, se encontraban Hugo Soto y Facón Grande.

Parte de las tropas de Varela que ejecutaron a cientos de obreros en la Estancia La Anita

 

 

 

 

 

 

 

 

Las huelgas y fusilamientos concluyeron, pero las pasiones que dejó atrás el genocidio no quedarían a la deriva. Kurt Gustav Wilckens, un anarquista alemán que había sufrido el fusilamiento de su hermano, iniciaría la cadena de venganzas, un año después de la masacre. Llegó a Buenos Aires para matar a Varela. Lo siguió cerca de su Reconstrucción judicial del asesinato de Varela en el lugar del crimencasa en el barrio de Palermo, le arrojo u
na bomba y luego lo liquidó con algunos balazos. Un centinela mató a Wilckens al encoñanarlo por la mirilla del calabozo donde la víctima cumplía arresto. Finalmente, la secuencia de revanchas llegó a su fin con el homicidio del centinela por parte de un antiguo huelguista patagónico.

No se sabe si Hipólito Yrigoyen tuvo una participación directa en los episodios de la «Patagonia Trágica». Las teorías son de lo más diversas. Pero lo que no puede ser pasado por alto es que, pese a los reclamos de la oposición, la bancada radical -mayoritaria en el Congreso Nacional-, no permitió la intervención de una Comisión Investigadora para estudiar los acontecimientos. Decidieron que la verdad no saldría a la superficie, en parte porque no querían más tensiones con el Reino Unido, país con el que Argentina sostenía mayores relaciones económicas en la época (las estancias, en su mayoría, eran propiedad de ingleses). Asimismo, porque consideraron que no valía la pena caldear más el ambiente cuando se trataba en definitiva –calculaban- de víctimas insignificantes en los confines del desierto patagónico. De tal suerte, el gobierno radical tuvo gran responsabilidad no sólo en la ejecución, sino además en el silenciamiento del genocidio. La historia lo debe recordar de esa manera.

 

Periódico obrero informando acerca del homicidio de Wilckens

 

 

 

 

 

 

 


 

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Cañadón de los muertos

Cañadón de los muertos

 

Es una hondonada, enclavada a escasos 7 Km. de la localidad de Gobernador Gregores, a 800 metros de la ruta provincial 27, en el campo del establecimiento ganadero aún hoy denominado “Bella Vista”.

 

Fue el triste escenario de la represión de la Huelga Patagónica del año 1921.

 

Allí se produjo la sangrienta matanza de obreros llevada a cabo por el Regimiento 10° de caballería al mando del Teniente Coronel Héctor B. Varela. Más de 200 peones rurales quedaron en este cañadón para siempre por defender la libertad.

En aquel momento los militares, para no perder tiempo en cavar las fosas individuales, optaron por una fosa común en este cañadón. La cremación de los ajusticiados se hizo valiéndose de fuego con mata negra que les hacían cortar a los propios condenados a muerte antes de fusilarlos.

 

 

Más de 70 años transcurrieron hasta que en 1999 el Honorable Concejo Deliberante local declara al Cañadón de los Muertos  “Sitio Histórico”, como espacio recordatorio de quienes se inmolaron por la dignidad del hombre común y sus derechos.

En octubre de 1999 se emplazó la primera  cruz en el lugar y se realizó un acto fundacional que contó como invitado especial y orador al historiador Osvaldo Bayer, autor de la obra literaria “Los Vengadores de la Patagonia Trágica”. Luego en marzo de 2000 el ejecutivo Municipal levantó en el lugar un Monumento Recordatorio.

(Texto proporcionado por Ángel Subirá)

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Imponente vista de los cerros Torre

Imponente vista de los cerros Torre

Glaciar Grande, los cerros Torre, Egger y Standhart.

 

Imponente vista de los cerros Torre, Egger, Standhart, Adelas Y Solo, desde el campamento base Jim Bridwell, en las nacientes deImponente vista de los cerros Torre, Egger, Standhart, Adelas Y Solo, desde el campamento base Jim Bridwell, en las nacientes del Río Fitz Roy.

Sobre las aguas de la laguna flotan témpanos provenientes del glaciar Grande que lo alimenta. A 10km., y luego de tres horas de caminata se llega a la Laguna frente al cerro Torre (uno de los más difíciles de escalar del mundo).

El sendero comienza atravesando un bosque de lengas donde es habitual ver pájaros carpinteros de boina colorada y bandadas de cotorras.

Mas adelante se pasa por varias morenas producidas por el glaciar de cerro Torre durante la glaciación, y por un pequeño valle donde la vegetación esta constituida por lengas que alcanzan dos metros de altura.l Río Fitz Roy. Sobre las aguas de la laguna flotan témpanos provenientes del glaciar Grande que lo alimenta. A 10km., y luego de tres horas de caminata se llega a la Laguna frente al cerro Torre (uno de los más difíciles de escalar del mundo). El sendero comienza atravesando un bosque de lengas donde es habitual ver pájaros carpinteros de boina colorada y bandadas de cotorras.

Mas adelante se pasa por varias morenas producidas por el glaciar de cerro Torre durante la glaciación, y por un pequeño valle donde la vegetación esta constituida por lengas que alcanzan dos metros de altura.

Después de dos horas de marcha, el sendero comienza a bordear el río Fitz Roy en un tramo de 500m, donde frecuentemente se puede observar patos de los torrentes. Luego se ingresa a un bosque de lengas formado por árboles centenarios, utilizado como campamento base por los andinistas de todo el mundo que habitualmente visitan el lugar. La senda continua por la morena que rodea a la Laguna Torre por su margen derecha, terminando en el denominado campamento Base Maestri.

Desde la morena se observa una magnifica vista panorámica de la Laguna Torre, el glaciar de Las Adelas y el Glaciar Grande, los cerros Torre, Egger y Standhart.


La excursión hacia el glaciar Torre es un paseo lleno de aventuras y actividades, que permite practicar la escalada y caminar sobre el hielo, entre otras sorpresas.
Al despertar, nos encontramos con un día lluvioso pero, con la esperanza de que el clima mejorara durante el transcurso del día, nos preparamos para hacer el trekking al glaciar Torre. Nos dirigimos a la oficina de Casa de Guía y desde allí partimos para iniciar el circuito.

Salimos del pueblo por el predio de Gendarmería, donde se inicia el circuito a la laguna Torre. Luego del cartel de Parques Nacionales que detalla el recorrido, empezamos a subir por el sendero. Nuestro guía, Vicente, marcaba el camino con un paso seguro pero sin dejar a nadie atrás.

Luego de un largo recorrido en ascenso, comenzamos a divisar el río Fitz Roy. A pesar de la llovizna que nos dificultaba ver el cerro Pliegue del Tumbado y las demás cumbres, el mirador Torre nos regalaba una maravillosa vista panorámica del paisaje.

Cuando pasamos por el grupo de ñires que se incendiaron años atrás, el cielo se despejó un poco y los rayos de sol que pasaban por entre las nubes resplandecieron sobre los retorcidos troncos rojizos. Dos nítidos arcoíris se formaron para embellecer aun más el paisaje.

Un marco ideal



Maravillados por la hermosura del paisaje

El momento de caminar por el hielo


El momento de caminar por el hielo

A los pies del Torre


A los pies del Torre

Luego de caminar por un sendero escarpado, llegamos al río. Vicente preparó los mosquetones y las sogas para cruzar por la tirolesa. Una vez del otro lado, quedamos maravillados por la hermosura del paisaje y el majestuoso glaciar Torre.

Seguimos avanzando a pesar de los vientos cada vez más fuertes, alcanzamos la morena y mientras almorzábamos en el glaciar, nos colocamos los grampones. Llegó el momento de caminar por el hielo.

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Parque Nacional Los Glaciares

Parque Nacional Los Glaciares

 

El Parque Nacional Los Glaciares está ubicado en el sudoeste de la provincia de Santa Cruz, posee una superficie de 726.927 hectáreas y fue creado para preservar una extensa área de hielos continentales y glaciares, del bosque andino-patagónico austral y muestras de la estepa patagónica. Es el más extenso del Sistema Nacional de Áreas Protegidas Argentinas.

Aspectos de su naturaleza

En este parque nacional se halla ubicado el lago argentino, en cuyos brazos se encuentran los glaciares. Lo más destacable de este parque nacional son sus campos de hielo, que en total ocupan una superficie aproximada de 2600 km² (esto implica que más de un 30% de la superficie del parque se encuentra ocupada por hielo). Desde éstos descienden 47 glaciares mayores. El más conocido de los glaciares es el Perito Moreno, que se expande sobre las aguas del brazo Sur del lago argentino, con un frente de 5 km y una altura, por sobre el nivel del lago, de 60 metros.

El glaciar Upsala, ubicado sobre el brazo Norte del mismo lago, es el de mayor tamaño; exhibe un largo de 50 km y un ancho de casi 10 km. Además, se encuentran otros, que también destacan por su magnitud, como el glaciar Spegazzini, glaciar Seco, glaciar Onelli (ubicado en la bahía Onelli), etc.

En el sector norte del parque se encuentra el macizo Fitz Roy que se destaca por su altura (3405 metros) y por su monumental aspecto de escarpadas laderas por las que bajan glaciares con el entorno de los cordones cordilleranos circundantes.

Este parque nacional fue declarado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco en 1981.

 

Por el reconocimiento colectivo de la Comunidad de Naciones expresado en los artículos de la convención del Patrimonio Mundial EL PARQUE NACIONAL LOS GLACIARES ha sido inscrito en la lista del PATRIMONIO NATURAL MUNDIAL. Estos glaciares, generados hace siglos y aún milenios en las crestas de las montañas, son testimonio remanente de enormes masas idénticas que dominaron parte del planeta durante los últimos dos millones de años y que presenciaron el fantástico episodio del nacimiento de la humanidad. Que el hombre sepa preservar este sitio y más aún, preservarse a sí mismo para que las generaciones futuras puedan contemplar este relicto de la edad del hielo. Octubre de 1981.

Flora y fauna

A las montañas y glaciares se suma el atractivo de los bosques subantárticos dominados por la lenga, el guindo y muchos arbustos como el notro o ciruelillo y el calafate, que ofrecen vistosas y coloridas flores.

El bosque cuenta con la presencia del gran cérvido llamado huemul, que durante el invierno baja de las praderas de altura en busca de refugio y alimento, también merodea el puma y en las zonas esteparias se encuentran guanacos; existen también "vacas cimarronas" llegadas a fines de siglo XIX.

Entre la avifauna, merecen destacarse el carpintero negro patagónico, la cotorra austral, el picaflor de corona granate, el choique y el cóndor.

En los ambientes acuáticos se encuentra una gran diversidad de aves, que incluye cisnes cuello negro y patos como el zambullidor grande y el de los torrentes.

Hacia el este, las estribaciones de los Andes se desdibujan en la meseta patagónica y el bosque da paso a la estepa. Aquí habitan guanacos, zorros grises y zorrinos patagónicos y maras. Entre las aves se destaca la gran corredora de la zona, el ñandú petiso (choique).

Los principales ejemplares de su flora son árboles del género Nothofagus como la lenga, el ñire, el coihue de Magallanes o guindo; además, hay un representante de las coníferas, el ciprés de las guaitecas (Pilgerodendron uviferum). Es importante la presencia de un arbusto de sabrosos frutos llamado calafate, el sector oriental del Parque corresponde a la estepa en la cual predominan especies arbustivas como el calafate, el neneo, llareta, senecio, paramela, mata negra, y gramíneas como especies de coirones entre otras.

Clima

Los cerros Fitz Roy/Chaltén y Torre en medio de los campos de hielo.

Frío, ventoso en primavera, menos viento en otoño. Lluvioso de marzo a mayo. Frío nival en invierno (desde junio a septiembre) y, en la zona de glaciares y montañas, frío nival durante todo el año.

Aspectos culturales

Durante los últimos 3000 años la región del Lago Argentino estuvo ocupada por grupos cazadores-recolectores con una alta movilidad para el aprovechamiento de espacios situados tanto en la estepa como en el bosque en alturas variables desde 200 a 1100 msnm. La economía, centralizada en la explotación del guanaco, se basaba en la utilización complementaria de los distintos ambientes existentes en diferentes momentos del año.

Las investigaciones de los sitios arqueológicos han detectado también materiales provenientes del océano Pacífico, lo cual nos estaría indicando el acceso directo a esas zonas o la existencia de redes de intercambio.

Modo de acceso

Hay vuelos regulares de varias compañías desde Buenos Aires a El Calafate (a 80 Km de los Glaciares); allí puede contratar la excursión y el alojamiento. El vuelo dura tres horas.

El acceso al Parque nacional más conveniente es desde el norte por la Ruta Nacional 3 hasta Río Gallegos, continuando por las Ruta Provincial N° 5, Ruta Nacional 40 y Ruta Provincial N° 11 hasta la localidad de El Calafate, distante a 50 km al este del Parque. Entre estas dos ciudades hay una distancia de 418 km.

Accesos

Desde El Calafate se arriba a la localidad de El Chaltén, en la parte norte del área protegida, uniendo la Ruta Provincial 11, la Ruta Nacional 40 y por último la Ruta Provincial 23. Por avión se accede desde Buenos Aires hasta Río Gallegos, y desde allí salen vuelos locales hacia El Calafate.

Datos de interés para el visitante

Vista de la cordillera de los Andes desde las llanuras del parque nacional Los Glaciares, la vista es desde la playa oriental de uno de los grandes valles glaciares de la Patagonia argentina, si se observa más allá del lago y de la franja boscosa y aquende a la cordillera se pueden notar a la distancia dos lenguas de glaciares que desembocan en los lagos tras bajar de las montañas siempre nevadas.

En El Calafate y en El Chaltén, se ofrece alojamiento en hosterías, albergues y cabañas. Las áreas de camping se ubican en el área del lago Viedma, cercana a El Chaltén y en el área Lago Argentino.

Excursiones lacustres por el Lago Argentino parten desde punta Bandera, permitiendo conocer, entre otros atractivos, bahía Onelli y al glaciar Upsala. Los sitios más relevantes son los senderos y balcones sobre el glaciar Perito Moreno; caminata sobre el glaciar sobre uno de sus costados. El lago Onelli, lleno de témpanos desprendidos de tres glaciares, accesible a través del sendero de 800 m que lleva desde el desembarcadero de los catamaranes. Excursión terrestre al lago Roca, desde la mañana temprano, cuando se ven muchas águilas, caranchos y cóndores. Trekking en el parque y excursión al lago del Desierto (fuera del parque) desde El Chaltén.

Otro atractivo es la pesca deportiva de especies introducidas en los lagos Roca, Viedma, Argentino y en el río de las Vueltas; entre las especies se destacan las grandes truchas (por ejemplo la trucha arco iris) y salmonidos (por ejemplo el salmón salar sebago).

Variadas son las posibilidades para recorrer el área describiéndose a continuación algunas de ellas:

  • Al glaciar Moreno: se llega a través del sendero vehicular Brazo Rico, accediendo a miradores y pasarelas que permiten admirar el espectáculo del glaciar.
  • Senda al campamento Base río Blanco: comienza en la Seccional de Guardaparques de Lago Viedma. Cruza el río Fitz Roy y recorre bosques de lenga.
  • Desde el campamento base del cerro Chaltén, se puede acceder a la laguna de Los Tres. Lleva cuatro horas de marcha.
  • El cerro Chaltén, de 3375 metros de altura, muy difícil de escalar es elegido anualmente por andinistas de todo el mundo para expediciones de alto nivel profesional. Parques nacionales es quien autoriza esta actividad.
  • Senda a la laguna y campamento base del cerro Torre: parte de la Seccional de Guardaparques Lago Viedma. Se transita por un sendero que bordea el río Fitz Roy hasta llegar a la laguna Torre. En su recorrido se atraviesa un bosque de lenga. La distancia aproximada es de 15 km. que demandan seis horas de ida y vuelta.

Otras actividades en la zona (desde El Calafate)

La estancia Alice (el Galpón) da demostraciones de arreo y esquila de ovejas y organiza cabalgatas hasta el glaciar Perito Moreno (21 km). Excursiones guiadas a las pinturas rupestres de punta Gualichu, frente al lago argentino (10 km). Se puede llegar en auto o en el curso de cabalgatas organizadas desde El Calafate.
Vacaciones campestres en las estancias Alta Vista (33 km), Nibepo Aike (60 km) y Helsingfors (150 km sobre el lago Viedma).
Pesca de trucha marrón de mar y steelhead en la estancia Güer Aike (Truchaike) (270 km, cerca de Río Gallegos).

Desde El Chaltén hasta Tres Lagos y luego hacia la localidad de lago San Martín, sobre el río Chalía, se pueden ver la pinturas rupestres de la Cueva de las Manos.

Si bien el Parque Nacional Los Glaciares es célebre por el Glaciar Perito Moreno, el área de Chaltén es sin duda la meca para los viajeros más movedizos, ya sean caminantes, andinistas o acampantes. Fotografiados por todos los montañistas fanáticos del planeta, el cerro Chaltén o Fitz Roy (3440m) y el cerro Torre (3120m), con sus perfiles fantásticos e inolvidables, son la consumación de todas las excursiones.

 

El Perito Moreno nombró al cerro Fitz Roy en honor al Capitán Fitz Roy, del “Beagle”, que acompañó a Darwin en sus andanzas por el extremo sur. Pero las tribus tehuelches, para quienes el cerro era un dios, lo llamaban Chaltén, que significa “Dios del Humo” (o “del Viento”). La casi permanente nube que parece emanar de la cima al condensarse la humedad hizo que incluso hasta este siglo la gente creyera que se trataba de un volcán. Como los indios respetaban al dios Chaltén, nunca pretendieron conquistarlo. Así es que el primer ascenso al Chaltén fue emprendido por dos italianos, Terray y Magnone, en 1952.

La “conquista” del Torre –por mucho tiempo considerado inescalable– es un asunto controvertido. Maestri, también italiano, aseguró haber llegado a la cima en 1959, pero su compañero Egger murió en el descenso, y a Maestri lo encontraron en muy malas condiciones e incapaz de recordar mucho de la expedición. En torno a este misterio Werner Herzog, el cineasta y aventurero alemán, filmó in situ su película Grito de Piedra.



Datos útiles


Alojamiento: En la zona del Parque Nacional el camping es libre (gratuito, sin servicios, con fogones y agua de arroyo). En el pueblo El Chaltén hay varios campings con servicios.

Es posible abastecerse algunas provisiones en el Chaltén (aunque no hay mucha variedad y es cara), y hay buenas comidas en Josh Aike, en el ómnibus reciclado de Juan Borrego, en La Senyera y en The Wall.
Equipo: Mochila, carpa, muy buenas bolsas de dormir, calentador y comida para unos diez días (que hay comprarla en Calafate). En realidad, cinco días son suficientes para recorrer casi todo, pero con más tiempo se hace más disfrutable y menos cansador.

En auto

Desde El Calafate por RP 11 hasta el Glaciar Perito Moreno (80 km de pavimento).

RP 11 y RP 8 hasta Puerto Bandera (47 km).

A Lago Roca (50 km) se puede acceder por la RP  11 en dirección hacia el Glaciar Moreno, desviándose a la izquierda por la R P 60 (ripio) hasta conectar con la RP Nº 15 o bien, transitando siempre la RP 15, toda de ripio.

RP 11, RN 40 y RP 23 hasta El Chaltén (220 km de pavimento).

Otros medios de transporte

El Calafate cuenta con aeropuerto internacional y recibe ómnibus desde Río Gallegos, capital de la provincia de Santa Cruz.

Allí se puede alquilar auto, contratar excursiones y abordar los servicios diarios de ómnibus a Glaciar Perito Moreno, Lago Roca y El Chaltén, portal de la zona norte del parque.


Rutas principales de la región, 3 y 40.