Día: 28 julio, 2019

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Tehuelches, reseña y fotos

Tehuelches, "Danzas con fotos"

Parte de la enorme historia perdida del pueblo Tehuelche.

 

El Parque Nacional Los Glaciares, frente a uno de los paisajes más imponentes de la Naturaleza, declarado patrimonio mundial por la UNESCO, ofreció a los turistas nacionales y extranjeros un  atractivo adicional. Durante veinte días, en el complejo Nativos de la Patagonia se pudo apreciar el montaje de  una muestra fotográfica   referida a la historia  de una de las comunidades indígenas de la Patagonia.

El propósito de la misma fue y es articular la cultura con el desarrollo sustentable del turismo y  vincular a través de antiguas fotografías el pasado con el presente de los pueblos originarios, rescatando la identidad  de un país con diversidad multiétnica y cultural.

La muestra fotográfica   Tehuelches, Danza con fotos  , que cuenta con los auspicios del Ministerio de Cultura de la Nación, -a través del programa Pueblos Indígenas - el Ministerio de Turismo de la Nación, la Administración General de Parques Nacionales y el apoyo de la empresa Nativos de la Patagonia, está  basada en una selección de imágenes del libro homónimo, realizado por el periodista santacruceño Osvaldo Mondelo, con asesoramiento del prestigioso investigador Abel Alexander y prólogo de la doctora Alicia Kirchner.

Como se recordará se trata de imágenes registradas entre fines del siglo 19 y principios del 20 por fotógrafos profesionales y amateurs. Se destacan los trabajos de Peter H. Adams,  Adolfo Alexander, Rafael Castro y Ordóñez, Alberto De Agostini,  Charles W Furlong, Esteban Gonnet, Frank Gooderham, Bartolomé Loudet, Julio Koslowsky, Federico Kohlmann, Charles Lane,  Meeks y Kelsey; Güerico Murgia, Nicola Opakac, Walter Roíl,  Carlos Spegazzini, Jessie Tarbox Beals,  como así también retratos de tehuelches y vistas  realizadas por fotógrafos no identificados.

Al  registro fotográfico debe agregarse la cuidadosa selección de las crónicas de los viajeros, recortes de publicaciones de la época (Caras y Caretas, El Mosquito, El Nacional, El Progreso) y el testimonio de gobernantes, misioneros, exploradores, militares, científicos, periodistas y fotógrafos que sirven de  marco referencial a los procesos históricos que sufrieron los pueblos originarios.

 

La inauguración se produjo 21 de marzo en el complejo turístico "Nativos de la Patagonia", en el Glaciar Perito Moreno.   La muestra  pudo visitarse hasta el pasado 10 de abril en forma libre y gratuita por los visitantes que ingresaron al Parque Nacional  Los Glaciares.


LA FOTOGRAFÍA DESPIERTA LA MEMORIA

Cuando en pleno siglo XXI se lee en los diarios o en las páginas  de internet que aún se sigue reprimiendo por la fuerza  a los pueblos originarios por defender la tierra, por resistir el desalojo, la tala o contaminación  de su espacio físico y espiritual -la selva, los ríos, el monte-, uno no puede de dejar de pensar que las venas de América siguen abiertas.

La historia se repite como una tragedia por intereses agropecuarios, petroleros o mineros. Así ocurrió en Tierra del Fuego y Santa Cruz a fines del siglo XIX y así continúa hoy con nuevas estrategias de usurpación en otras regiones de nuestro continente.

Al "indio" como si fuera una cosa y no una persona, se lo desplaza, se lo corre y si molesta, se lo reprime. La información sale un día con titulares en la crónica policial y luego desaparece, como desaparecieron el oro y la plata de sus antepasados  en las manos de Cortez o Pizarro. Los tehuelches no tenían piedras preciosas, pero perdieron en cien años en contacto con la civilización de la oveja y la prosperidad de los terratenientes ganaderos, el tesoro de su libertad.

Hombres, mujeres y niños tehuelches padecieron el despojo de la tierra, el alcoholismo, las enfermedades, la intolerancia religiosa, la discriminación cultural introducida por la colonización europea y criolla a la Patagonia.

Por eso siempre resulta insuficiente y necesario a la vez, generar espacios de análisis, debate y reflexión sobre el pasado y el presente.

La imagen  en todos sus soportes: dibujo, pintura, caricatura, historietas, fotografía, cine fue empleada durante mucho tiempo para denostar, ridiculizar o estigmatizar al indígena, como un representante de la incultura, el atraso y la ignorancia. Pero también es posible generar a partir de la imagen el conocimiento, respeto, conciencia por la historia, la cultura y los derechos de los pueblos originarios.

Como en el cuento de Lewis Carroll, "A través del  espejo y lo que Alicia encontró allí" la muestra fotográfica opera como un doble espejo. Observamos "al otro", pero al mismo tiempo nos vemos  a nosotros. Somos parte de una sociedad que aún mantiene vigente el discurso cultural justificador del eje civilización y barbarie. El espejo nos devuelve los prejuicios, la desmemoria y la invisibilidad que llega a nuestros días.

La muestra Tehuelches, danza con fotos  propone  resignificar el documento fotográfico y a partir de él una nueva mirada sobre "el mito pionero" en el extremo sur de la Argentina y Chile.

.Ahí están las imágenes con la mirada de los excluidos.  Muchos de sus descendientes  siguen formando parte de los sectores más humildes y marginados de nuestro país, y la mano de obra barata de Latinoamérica.

El arte, en este caso la fotografía antigua,  hace accesible lo incomprensible del hombre y pone una vez más en vigencia la máxima: ¡Una imagen cuenta más que mil palabras!

Entonces, con la potencialidad creativa de una lejana melodía, la fotografía nos despierta la memoria.

 


 

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La Patagonia Trágica

La Patagonia Trágica

Alrededor de 1500 huelguistas fueron fusilados en el marco de los sucesos de la «Patagonia Trágica»

Alrededor de 1500 huelguistas fueron fusilados en el marco de los sucesos de la «Patagonia Trágica», que comenzaron con un conflicto entre hacendados y peones por despidos de obreros rurales y por las magras condiciones laborales. El gobierno radical envió un grupo militar para resolver el conflicto y la manera como el teniente coronel Varela cumplió la misión fue la eliminación de los trabajadores en protesta. El asunto concluyó con el silencio y la negativa a investigar la verdad por parte del gobierno, para no avivar el escándalo.

 

 

Entierro de un huelguista en Río Gallegos

 

 

 

 

 

 

 

 

 

En algunas zonas de la Patagonia, aún es posible convocar los bramidos de los fusilamientos de rebeldes obreros en la década del 20’. Una acústica macabra, que no deja de recordar uno de los episodios que marcaron a fuego la historia del movimiento de trabajadores en Argentina. «La Patagonia Trágica»: una fábrica de cadáveres, previa degradación humana que hace difícil llamar a la muerte por su nombre. Porque las eliminaciones hechas por las tropas que respondían al gobierno radical fueron encomendadas contra peones que no tenían nada, que trabajaban en turnos de 15 horas, arriando majadas con 18º bajo cero por salarios insignificantes, que no tenían casi tiempo de ver a sus familias y que dormían apiñados en piezas diminutas. Hasta que cierto día tomaron conciencia de su humanidad, pensamiento que indignó a hacendados y autoridades locales. No tenían esas atribuciones, no podían pensar ni actuar autónomamente y, quien lo hiciera, habría de recibir el azote letal de la Ley. Así sucedió: alrededor de 1500 huelguistas fueron asesinados.

 

 

El precio de la lana había caído y eso provocó una crisis en la rentabilidad de los terratenientes

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Todo comenzó a partir de una crisis económica. El precio de la lana después de la Primera Guerra Mundial se había desbarrancado, los estancieros latifundistas ya no estaban generando ganancia y acumulaban ingentes stocks de producción que no podían colocar por falta de compradores. Naturalmente, los primeros que padecerían los efectos de la crisis serían los asalariados. Gran cantidad de despidos sumados a las humillantes condiciones de trabajo detonaron las protestas.

 

La Sociedad Obrera de Río Gallegos y la Federación Obrera (FORA), de tendencia anarquista, comenzaron a actuar con celeridad. Impulsaron una intensa campaña de sindicalización de peones. Difundieron literatura libertaria y propiciaron la organización obrera antioligárquica. Aparecieron las huelgas y con ello comenzaron las detenciones, allanamientos policiales y clausura de locales Varela, sentado en la esquina superior izquierda de la mesa, junto a integrantes de la Liga Patróticaobreros en algunas ciudades de la Patagonia. Entraron en escena los parapoliciales escuadrones “blancos” de la Liga Patriótica que, al margen de la ley pero sin un límite de hecho, perseguían a huelguistas y colaboraban con comerciantes y terratenientes de la zona. Mientras tanto, las negociaciones entre trabajadores y hacendados fracasaban porque los últimos se negaban a aceptar el petitorio con exigencias módicas que presentaron los huelguistas para reanudar su actividad. Se reclamaba un sueldo mínimo de 100 pesos, comida en buen estado, dignas condiciones de higiene, velas para alumbrar en la noche y que las instrucciones de los botiquines sanitarios estuvieran en español en lugar de inglés.

Héctor Benigno Varela

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Enterado de la crisis y presionado por Gran Bretaña, que estaba preocupada por las difíciles circunstancias de los compatriotas hacendados en Patagonia, el presidente radical Hipólito Yrigoyen envió en enero de 1921 a Santa Cruz a tropas del ejército al mando del teniente coronel Héctor Benigno Varela con la orden de normalizar la situación.

Los sindicalistas esperaban a los militares de la nación con gran optimismo porque confiaban en que se pondrían de su lado. El tiempo les demostraría lo equivocados que estaban.

Inicialmente se impuso la vía del diálogo y, con la mediación del gobernador Izza, se llegó a un acuerdo por el cual los terratenientes se comprometían a cumplir con las exigencias de los peones.

Antonio Soto

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Varela y sus hombres volvieron a Buenos Aires, pero el quebrantamiento del convenio meses más tarde por parte de los hacendados hizo que el conflicto estallara con mayor virulencia. Se decretó paro general y se ocuparon haciendas. La organización obrera se fortaleció y se proveyó de armas para la autodefensa. Los principales líderes del movimiento libertario eran el español Antonio Soto y el entrerriano José Font, conocido como el noble gaucho «Facón Grande».

En vistas de este panorama de beligerancia, en octubre de 1921 volvieron las tropas de Varela, esta vez con el objetivo preciso de acabar con las huelgas y revueltas como sea.

Tomando como excusa un episodio confuso de enfrentamiento con balas entre un estanciero y vándalos comunes que nada tenían que ver con la protesta, Varela interpretó que se trataba de un caso de insurrección armada y, amparándose en el Código Militar, declaró la ley Marcial. Así se dispararía una escalada cruenta de violencia y represión que liquidaría las huelgas al compás de fusilamientos masivos de anarquistas y peones rurales. Una de las situaciones más sangrientas se vivió en la Estancia La Anita, donde centenares de obreros cayeron abatidos frente a pelotones de fusilamiento. También se produjo un episodio trágico en los campos del establecimiento ganadero Bella Vista. Los cadáveres de los 200 peones que resultaron asesinados allí fueron trasladados a una fosa común en lo que hoy se conoce como el Cañadón de los Muertos, cerca de la localidad de Gobernador Gregores. Entre las 1500 víctimas que aproximadamente dejó el accionar militar en el sur argentino, se encontraban Hugo Soto y Facón Grande.

Parte de las tropas de Varela que ejecutaron a cientos de obreros en la Estancia La Anita

 

 

 

 

 

 

 

 

Las huelgas y fusilamientos concluyeron, pero las pasiones que dejó atrás el genocidio no quedarían a la deriva. Kurt Gustav Wilckens, un anarquista alemán que había sufrido el fusilamiento de su hermano, iniciaría la cadena de venganzas, un año después de la masacre. Llegó a Buenos Aires para matar a Varela. Lo siguió cerca de su Reconstrucción judicial del asesinato de Varela en el lugar del crimencasa en el barrio de Palermo, le arrojo u
na bomba y luego lo liquidó con algunos balazos. Un centinela mató a Wilckens al encoñanarlo por la mirilla del calabozo donde la víctima cumplía arresto. Finalmente, la secuencia de revanchas llegó a su fin con el homicidio del centinela por parte de un antiguo huelguista patagónico.

No se sabe si Hipólito Yrigoyen tuvo una participación directa en los episodios de la «Patagonia Trágica». Las teorías son de lo más diversas. Pero lo que no puede ser pasado por alto es que, pese a los reclamos de la oposición, la bancada radical -mayoritaria en el Congreso Nacional-, no permitió la intervención de una Comisión Investigadora para estudiar los acontecimientos. Decidieron que la verdad no saldría a la superficie, en parte porque no querían más tensiones con el Reino Unido, país con el que Argentina sostenía mayores relaciones económicas en la época (las estancias, en su mayoría, eran propiedad de ingleses). Asimismo, porque consideraron que no valía la pena caldear más el ambiente cuando se trataba en definitiva –calculaban- de víctimas insignificantes en los confines del desierto patagónico. De tal suerte, el gobierno radical tuvo gran responsabilidad no sólo en la ejecución, sino además en el silenciamiento del genocidio. La historia lo debe recordar de esa manera.

 

Periódico obrero informando acerca del homicidio de Wilckens

 

 

 

 

 

 

 


 

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Cañadón de los muertos

Cañadón de los muertos

 

Es una hondonada, enclavada a escasos 7 Km. de la localidad de Gobernador Gregores, a 800 metros de la ruta provincial 27, en el campo del establecimiento ganadero aún hoy denominado “Bella Vista”.

 

Fue el triste escenario de la represión de la Huelga Patagónica del año 1921.

 

Allí se produjo la sangrienta matanza de obreros llevada a cabo por el Regimiento 10° de caballería al mando del Teniente Coronel Héctor B. Varela. Más de 200 peones rurales quedaron en este cañadón para siempre por defender la libertad.

En aquel momento los militares, para no perder tiempo en cavar las fosas individuales, optaron por una fosa común en este cañadón. La cremación de los ajusticiados se hizo valiéndose de fuego con mata negra que les hacían cortar a los propios condenados a muerte antes de fusilarlos.

 

 

Más de 70 años transcurrieron hasta que en 1999 el Honorable Concejo Deliberante local declara al Cañadón de los Muertos  “Sitio Histórico”, como espacio recordatorio de quienes se inmolaron por la dignidad del hombre común y sus derechos.

En octubre de 1999 se emplazó la primera  cruz en el lugar y se realizó un acto fundacional que contó como invitado especial y orador al historiador Osvaldo Bayer, autor de la obra literaria “Los Vengadores de la Patagonia Trágica”. Luego en marzo de 2000 el ejecutivo Municipal levantó en el lugar un Monumento Recordatorio.

(Texto proporcionado por Ángel Subirá)

Los Mapuches

Los Mapuches

Los Mapuches , su historia y caracteristicas culturales.

ORIGEN

El origen de la cultura mapuche aún no se conoce con acierto; sin embargo, para el siglo V ya existían manifestaciones culturales. Originarios de la región de Arauco, después de la llegada de los españoles y varios enfrentamientos con los incas, se vieron obligados a migrar hacia el valle de Aconcagua y el centro de la isla de Chiloé, en el actual territorio de Chile.

 

 

CARACTERÍSTICAS CULTURALES

  • La lengua materna de los mapuche fue el Mapudungun.
  • Construían sus viviendas en el centro de los bosques y al margen de los riachuelos. Las llamaban rucas, ranchos con techos de paja sostenidos por grandes vigas enterradas en el suelo y unidos en la parte superior por otros palos colocados horizontalmente. Las construían de diferentes formas: redondas o rectangulares. No tenía ventanas y en el centro colocaban un fogón para cocinar y calentarse durante el invierno.
  • Utilizaban el guanaco para confeccionar sus ropas con la lana, sus tejidos eran de un solo color y sin adornos o figuras. Tanto hombres como mujeres vestían el chamal, una especie de camisa larga que se sujetaba a la cintura. Para confeccionar sus abrigos utilizaban piel de zorro, guanacos y de pumas, y se adornaban con collares de plumas y caracoles o piedrecitas de colores.

 

CARACTERÍSTICAS SOCIALES

  • La familia era y sigue siendo, el núcleo principal de su organización social. Antes de la llegada de los españoles, los mapuche vivían en matriarcados: los hijos llevaban el nombre y emblema de la madre; el esposo debía ir a vivir con la familia de la mujer. Después de la conquista, los hombres se convirtieron en los jefes de familia, aunque los hijos seguían llevando el apellido de la madre.
  • Vivían agrupados en familias y dispersos. Cuando varias familias con el mismo emblema se agrupaban, formaban un lof. Cuando varios lof reconocían un origen en común, formaban un Kawin. Y cuando varios Kawin se unían, formaban un Levo. Los Levos elegían por votación libre a las autoridades.
  • Era común que los hombres tuvieran cuatro o cinco esposas; ya que, la poligamia era permitida. A mayor cantidad de mujeres, mayor era la cantidad de bienes; pues ellas tejían mantas, cultivaban y cuidaban a los animales.

CARACTERÍSTICAS ECONÓMICAS

  • Los mapuche adoptaron el uso del caballo después de la llegada de los españoles, convirtiéndose en un animal imprescindible en sus tareas. Criaban vacas y ovejas, que obtenían en los malones (ataques sorpresivos a caballo, contra el enemigo).
  • Intercambiaban bienes con otras tribus en la Pampa y la Patagonia, para conseguir ganado y mercancías.
  • Vivían del cultivo del maíz y la papa, frutos silvestres, de la carne de guanaco y la pesca. Cazaban animales utilizando boleadoras y flechas, y pájaros por medio de trampas.

 

CARACTERÍSTICAS RELIGIOSAS

  • Los mapuches eran politeístas: creían en la existencia de un mundo poblado por espíritus y dioses. Sin embargo, existía un ser todopoderoso llamado Pillán o Neguechén, creador de todos los seres vivos. Pillán habitaba en las alturas celestiales y podía dar la muerte y quitar la vida. Otros dioses como el trueno, el fuego, los volcanes y los sismos.
  • Rendían culto a los tótemes como el cielo (huenu), el sol (antü), el mar (lavquen), el río (lenfu), la piedra (cura) y el agua (co). Era de estos tótemes donde los mapuche tomaban sus apellidos.
  • Los muertos eran ahumados para conservarlo y poder velarlo por varios días. Los mapuche sentían mucho la muerte de sus seres queridos: no pronunciaban el nombre del fallecido y era enterrado con sus mejores ropas, alimentos, chicha, adornos y armas.

CARACTERÍSTICAS POLÍTICAS

  • Estaban organizados por jerarquías locales donde los señores étnicos o curacas estaban a la cabeza.
  • Se relacionaban a través de alianzas y vínculos de parentesco.
  • Antes de la llegada de los españoles, se organizaban militarmente en aillarehues, elegían a un toqui (algo así como un cacique), y éste escogía a los subjefes y oficiales.

EL DECLIVE DE LOS MAPUCHE

Varios factores provocaron el declive de la cultura Mapuche. En primer lugar, sus tierras fueron repartidas entre los colones europeos, impulsando el “blanqueamiento” de la población chilena y argentina, y los mapuche fueron radicados en tierras sobrantes. Al disminuir el territorio, se da una fuerte pérdida cultural de su autonomía y sufren tremendas humillaciones de parte de los usurpadores.

La localización represiva y abusiva de los lof locales en reducciones (misiones jesuitas para evangelizar). Además, la desestructuración total de sus jerarquías y organizaciones políticas para disminuir el poder de los toqui y evitar levantamientos.

La reforma agraria llevada a cabo en los años sesenta afecta enormemente a la población mapuche y su estilo de vida. Con el golpe de estado recibido por el gobierno de Allende en Chile, el 11 de setiembre de 1973, el nuevo régimen de Pinochet se ensaño contra el pueblo mapuche y realizó un genocidio del que no quedó registro alguno.


SITUACIÓN ACTUAL

Argentina

Con una población estimada en 113,680 son los más numerosos de todos los pueblos indígenas. Sus dos terceras partes viven en la población de Neuquén.

Los mapuche luchan por recuperar sus tierras originarias, ahora en manos de corporaciones y propietarios privados y entidades públicas. Han sufrido de desalojos y represión en todos los ámbitos, oficiales y privados. Finalmente, un dirigente del pueblo mapuche logra presidir la Dirección de Pueblos Originarios y Recursos Naturales y logra un avance en los derechos al ordenamiento legal. Recuperan casi la mitad de las 114,000 hectáreas de lo que consideran sus territorios ancestrales.

Debido a las explotaciones agropecuarias, forestales, minería a cielo abierto y concesiones petrolíferas, se han visto obligados a escalar sus casos a organismos internacionales como la Comisión Interamericana de Derechos Humanos.


Chile

Los mapuche son un pueblo reprimido que sufre persecusión por sus actos de violencia durante las manifestaciones (quema de vehículos del gobierno). Actos que son considerados ataques terroristas por el gobierno chileno. Una gran cantidad de indígenas mapuche pueblan las cárceles de este país como presos políticos, y muchos mueren en ellas. Las grandes corporaciones han criminalizado a los dirigentes indígenas ante las constantes protestas por los altos niveles de contaminación e intoxicación perpetradas en territorio mapuche, como resultado de los megaproyectos hidroeléctricos.

Con la promulgación de la Ley Indígena 19.253, se inicia un proceso de valoración y concientización hacia las comunidades que presentan un crítico índice de pobreza. El Estado decide apoyar el desarrollo con identidad en estas comunidades, para mejorar las condiciones de vida y mantener sus tradiciones culturales.

La población Mapuche actual es de 604,349 personas (censo 2002) que representa el 87% de la población indígena de Chile.


PRINCIPALES LEGADOS

  • Aportes en la música tradicional de Chile y Argentina con cantantes importantes como Nancy San Martín y Aimé Paine; además de algunos instrumentos como el trompe.
  • Aportes en la poesía: los mapuche siempre se caracterizaron por su aprecio estético del idioma; por lo que, siguen contando con una extensa literatura oral. Después de 1950, muchos poetas transformaron sus poemas a la escritura. Algunos poetas famosos son: Lorenzo Aillapán, Elicura Chihuailaf y Rosendo Huenumán.