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Primeros Auxilios para los escaladores

Fisiología y patología del mal de altura 
  Mal de altura   Mal de altura crónico  Prevención 
 INTRODUCCIÓN
 
Las montañas se han convertido en el símbolo de lo inalcanzable, que a su vez, plantea el reto de la conquista, el refugio de los dioses y más recientemente un desafío atractivo y obsesionante para el hombre que a través de su fuerza, agilidad, valor y capacidad de sufrimiento, se pone a prueba, en definitiva, a sí mismo. Y en las cimas han sido, precisamente, donde ha encontrado el éxtasis, el dolor, el gozo y las aflicciones de la enfermedad producida por su extenuante esfuerzo y por otro elemento de trascendental importancia que interfiere en su camino, a medida que asciende a cotas más elevadas:
La falta de Oxigeno.
 
El hombre como la mayoría de los mamíferos depende del oxigeno para su sobrevivencia, su disminución brusca supone la alteración de los más finos y elementales procesos mentales y corporales; si la interrupción es absoluta, pasados los seis primeros minutos se empiezan a producir lesiones cerebrales irreversibles y la muerte puede sobrevenir en un corto período de tiempo. Para acceder a las cumbres de la tierra los Montañistas deben someterse a un lento período de aclimatación, a fin de adaptar su organismo a las bajas presiones atmosféricas de oxigeno, si tenemos en cuenta que la ascensión se logra con largas jornadas de esfuerzo y el descenso se logra después de unas cuantas horas.
 
Nadie puede sobrevivir indefinidamente por encima de los 4.800 msnm (metros sobre el nivel del mar), por disminución del metabolismo con una perdida constante de peso que obligaría a descender a cotas inferiores.
 
Al igual que los factores meramente corporales, los factores ambientales juegan un papel de primordial importancia:
 
Factores climáticos:
Dentro de los cuales se encuentran el descenso de la temperatura ambiental a medida que se gana altura. La disminución de la humedad relativa y/o absoluta del aire presente en la montaña es capaz de sustraer del cuerpo mucho mas vapor de agua que el aire de las zonas situadas a bajas alturas. La irradiación solar que suele ser de ordinario mucha más intensa que en las
llanuras. El viento aumenta también en la altitud pues se encuentra ampliamente influido por el relieve, que se opone en mayor o menor grado a la circulación de las corrientes, siendo este elemento un importante factor de desperdicio calórico y de deshidratación para el organismo.
 
Condicionantes de la Altitud:
 A partir de los 2800 msnm:
Se empieza a notar la disminución de la presión atmosférica.
A partir de los 4800 msnm:
Disminución de la presión parcial de oxigeno. Ya no se encuentran viviendas habitadas permanentemente por el hombre. Empieza entonces una zona de deterioro progresivo donde no es posible la vida del humana de una manera prolongada.
 
PRIMERAS DESCRIPCIONES DE MAL DE ALTURA
 
La primera descripción del mal de altura conocida se sitúa en el año 326 a,C, cuando Plutarco expone, en "Vidas Paralelas", las incidencias de la expedición de Alejandro hacia la india, y cita Textualmente "... pero el mayor peligro fue la falta de provisiones y la inestabilidad y ligereza de la atmósfera.." . Los Chinos 100 años a,C citan las cordilleras de la zona montañosa de Txi-Pin con los nombres de Montañas del mayor y menor dolor de cabeza, en clara referencia al hecho de que todos los que por allí pasaban padecían dolor de cabeza, vértigos y vómitos, en mayor o menor grado. Hasta llegar a finales del siglo XVI, en que encontramos las primeras descripciones científicas del mal de altura. El jesuita José de Acosta describió de manera muy expresiva los padecimientos del mal de altura en un relato considerado como clásico: "... Note un dolor de cabeza tan terrible que incluso
pensé que iba a caerme del caballo estrellándome al suelo .. inmediatamente después vinieron tales nauseas y vómitos que creí, en el esfuerzo, que iba a perder incluso el alma..." . En 1891 Guglielminetti, relata el proceso y fatal desenlace del joven medico Dr. Jacottet que en su afán de permanecer cerca de la cima de Mont Blanc, para estudiar y describir la evolución de su propia
enfermedad de altura, de la cual estaba convencido que podría librarse sólo por su fuerza de voluntad . Barcrof pública más descripciones sobre el mal de altura, consideradas también excelentes, Ravenhill, en 1913, ya apunta la posibilidad de que el mal de altura se presente de dos maneras diferentes, graves y en ocasiones de evolución fatal: una forma cardiaca que cursa con congestión pulmonar, y una forma cerebral con manifestaciones nerviosas. Houston, en 1960 describe con más detalles el
edema pulmonar de altura.
 
ACLIMATACIÓN
 
La exposición brusca a grandes alturas, como puede ser el traslado en avioneta o helicóptero, o bien la ascensión en globo, desde el nivel del mar a alturas superiores a los 6000 msnm, en personas no aclimatadas previamente, producirá en pocos minutos una pérdida de conciencia que puede conducir a la muerte si la estancia se prolonga en exceso o bien se continúa ascendiendo. Por lo tanto para poder ascender a cimas superiores de los 3500-4000 msnm es necesario someterse al proceso de adaptación
biológica a la baja presión de oxigeno en las alturas, o aclimatación. Este proceso se realiza durante el transcurrir de la caminata que va ganando altura de forma gradual, dando tiempo al cuerpo a adaptarse de una manera suave y progresiva. En cambio cuando la aproximación se realiza con brusquedad y rapidez por medios mecánicos o aéreos, el Montañista se ve expuesto a los problemas de altura precisamente por el hecho de no haberse aclimatado convenientemente.
 
FISIOLOGÍA DEL PROCESO DE LA ACLIMATACIÓN
 
El primer mecanismo que se pone en marcha es el cardio respiratorio, la frecuencia cardíaca y respiratoria aumentan en el intento de suplir con el incremento del volumen y velocidad de circulación, el descenso inicial del oxigeno en la atmósfera y, en consecuencia en la sangre circulante. La causa básica de este fenómeno es el siguiente: El aumento de la ventilación pulmonar elimina grandes cantidades de dióxido de carbono reduciendo la presión del dióxido de carbono (PCO2) y aumentando el pH de los líquidos corporales, ambos cambios inhiben el centro respiratorio, en oposición a la estimulación de la hipoxia, sin embargo al cabo de tres a cinco días, esta inhibición desaparece, permitiendo que el centro respiratorio vuelva a responder enérgicamente a los estímulos de los quimiorreceptores originados por la hipoxia; la ventilación aumenta hasta 7 veces. Otra adaptación circulatoria consiste en el aumento, número y tamaño de los capilares de los tejidos, lo que se denomina
como aumento de la vascularización
 
Aumento de los glóbulos rojos (poliglobulia fisiológica) y adaptación endocrina. El porcentaje celular sanguíneo (hematocrito) respecto al plasma, aumenta progresivamente desde el 45% hasta el 65% por termino medio. El glóbulo rojo tiene por misión trasladar el oxigeno alveolar pulmonar hasta la célula a través de la sangre. La disminución del oxigeno disuelto en la sangre
estimula la producción de glóbulos rojos en un intento de compensar el desequilibrio. Pero debe tenerse en cuenta que estos mecanismos aumento de la hemoglobina y del volumen sanguíneo son muy lentos y apenas se manifiestan posterior a dos o tres semanas después de la exposición a la altura.
 
Adaptación celular a la hipoxia (baja concentración de oxigeno en la sangre) a base de cambios enzimáticos, principalmente un aumento de la dotación mitocondrial y del pigmento muscular rico en oxigeno, llamado mioglobina (que es capaz de transportar 100 veces mayor cantidad de oxigeno que los glóbulos rojos). Es probable por tanto, que se pueda utilizar el oxigeno con
mayor efectividad que las personas no aclimatadas.
 
La ascensión a una cima de 3500 m produce ya cambios adaptativos detectables: hiperventilación, alcalosis respiratoria, hipertensión pulmonar, caída del volumen cardiaco en un 25%, aumento del volumen circulatorio cerebral en un 25%, retención de fluidos y aumento de la secreción de eritropoyetina que, a su vez producirá la poliglobulina descrita. Si la ascensión se prolonga y progresa a mayor altura, se puede observar otros fenómenos de interés:
 
Disminución de la capacidad de trabajo expresada en volumen máximo de oxigeno que a una altura de 5360 msnm se reduce a un 50%. Este hecho es de vital importancia para comprender la disminución del rendimiento físico proporcional a la altura conseguida, aunque se realice con buena aclimatación. Se reducen por lo tanto los límites de trabajo y el Montañista debe ser consciente de este hecho y no continuar el mismo ritmo de ascensión que pudo haber logrado a alturas inferiores.
 
Proteinuria de altura: con la altura y la hipoxia se puede llegar a provocar un ascenso de seis veces superior a la normal en cifras de proteínas excretadas por la orina, que son detectables por tiras reactivas. Es de aparición precoz y su intensidad esta directamente relacionada con los síntomas del mal de altura, por lo que se puede considerar como uno de los signos de aviso o
alarma a tener en cuenta en la vigilancia de la aclimatación del Montañista.
 
PAUTAS DE ASCENSIÓN
 
Para una buena aclimatación son aconsejables los siguientes ritmos de progresión hasta los 5000 m, ascender un promedio de 350-400 m como máximo, a partir de los 5000 m, hasta los 6000 m, ascender 250 m por día; por encima de los 6000 msnm ascender un máximo de 150-200 m por día. En caso de aparecer problemas, el descenso a cotas inferiores, el descanso durante 24 a 48 h y la reanudación de la ascensión son de extrema utilidad y en la mayoría de los casos, suelen ser suficientes.
 
Normas básicas de la aclimatación
 
Ascensión lenta
Escalar arriba, dormir dos noches consecutivas en el campo inferior.
Aplicar día de descanso a partir de los 4000 m dormir a la misma altura dos noches.
 
 
El mal de altura                                 Síntomas frecuentes   Síntomas graves    Incidencia     Edema pulmonar y cerebral
              
El ascenso a cumbres superiores a los 2800 msnm puede producir en personas sensibles síntomas de inadaptación a la altura, pero en términos generales se considera que es hacia los 3500 msnm cuando empieza a presentarse la mayor incidencia del mal de altura, o mal de montaña.
 
Los síntomas más frecuentes son:
 
El dolor de cabeza es generalmente occipital, bilateral de gran intensidad, aumenta por el movimiento y sacudidas de la cabeza, se acompaña de gran sensibilidad a los ruidos y a la luz y se calma poco con los analgésicos menores. Se considera la manifestación de la hipertensión craneal producida por el edema cerebral incipiente.
 
El insomnio también es un síntoma de defensa: la carencia de oxigeno, la falta de aclimatación produce un estado de alerta en el montañista que, en caso de dormirse o de provocarse el sueño por ingerir hipnóticos, podría sufrir una perjudicial depresión de su respiración, con la consiguiente resaca y empeoramiento general a la mañana siguiente.
 
Muchas veces este insomnio tiene una causa fisiológica: los paros cortos e intermitentes de la respiración durante el sueño. este tipo de alteración llamada respiración periódica o de Cheyne-stokes se produce cuando el centro cerebral que controla la respiración sufre una disminución en su sensibilidad, en su estado de alerta , y deja de dirigir la respiración, de impulsar los ciclos respiratorios hasta que no se le estimule de nuevo por una mucho mayor concentración de residuo respiratorio (anhídrido carbónico) de lo que necesita habitualmente.
 
Por esta razón, se produce un ciclo rítmico de enlentecimiento respiratorio (paro respiratorio transitorio y corto) 10-20 segundos y reanulación de la respiración con una corta aceleración que llega a ser respiración muy profunda, para volver al nuevo enlentecimiento y la nueva parada. A partir de los 3500 m, es relativamente frecuente observar este fenómeno, y es bastante común por encima de los 5000 m.
 
Es muy fácil de reconocer, el montañista cuando duerme respira con gran rapidez e intensidad, si se le continua observando se detecta que, a los pocos segundos, su respiración se torna lenta y bruscamente deja de respirar, quedando todo en silencio.
 
¿Que representa este hecho?, De entrada nos informará de una deficiente aclimatación de quien lo padece, y por otra parte a de saber que si el montañista que presenta la respiración periódica y padece insomnio no deberá nunca administrarle hipnóticos, los cuales pueden potenciar aun más este fenómeno, deprimiendo la respiración.
 
Otros síntomas más graves:
 
El mal de altura puede progresar apareciendo nauseas, vómitos de tipo central con intolerancia alimentaria, incoordinación de los movimientos y de la marcha (ataxia), disminución de la producción de la orina (oliguria), cambios psicológicos, indiferencia y perdida de la sensación de peligro, lasitud y/o somnolencia severa, hasta que aparecen síntomas específicos de edema pulmonar y edema cerebral.
 
Es de gran importancia que el Montañista conozca y sepa reconocer estos síntomas. por ejemplo: el cambio brusco de actitud del compañero que empieza a hacer o decir cosas desprovistas del más elemental sentido de la prudencia o del peligro, su aparente indiferencia hacia lo que le rodea, puede progresar hasta extremos realmente peligrosos para su vida y la de los demás. En esta circunstancia, el Montañista debe ser enérgico y decidido en su actitud, debe descender acompañando al Montañista enfermo a las cotas lo más bajas posibles, esta será su mejor garantía de recuperación.
 
INCIDENCIA
 
El mal de altura afecta aproximadamente al 50% de los Montañistas que llegan o superan los 4300 msnm.
 
FACTORES PREDISPONENTES
 
Los jóvenes y los ancianos son mas susceptibles que las personas adultas. La velocidad de ascensión esta directamente relacionada con la aparición del mal de altura.
 
SIGNOS DE ALRMA DEL MAL DE ALTURA
 
1.Aumento de la frecuencia respiratoria, a mas de 24 respiraciones por minuto en reposo.
2.Oliguria (menos de 800 ml/24 h de orina.
3.Proteinuria (tiras reactivas positivas)
4.Aumento de Peso
5.Taquicardia de reposo o Bradicardia excesiva
 
(Pautas según Wyss Dunant)
 
SIGNOS DE ALARMA DEL MAL DE ALTURA
 
Aumento de la frecuencia respiratoria en reposo a más de 24 respiraciones por minuto. El cuerpo en su intento de suplir las necesidades de oxigeno aumenta la frecuencia respiratoria. Disminución de la cantidad diaria de orina (oliguria) aunque se mantenga una buena ingesta de líquidos. Los líquidos dentro del cuerpo son retenidos para aumentar el volumen sanguíneo y con
ello contrarrestar la mayor concentración de glóbulos rojos. Proteinuria: un test con tiras reactivas repetidamente positivo puede tener gran valor predictivo. La aparición de proteínas en la orina en mayor cantidad de lo normal esta directamente relacionada con el mal de altura y con la disminución de oxigeno disuelto en la sangre (hipoxemia).
Aumento de peso: durante la aclimatación, lo normal es que se produzca una perdida progresiva de peso, que puede oscilar entre 2 y 15 kilos, según las alturas conseguidas y el tiempo transcurrido. En estas circunstancias la observación de una moderada y continuada elevación del peso nos informa de una retención de líquidos corporales y, a la vez, de una mayor incidencia del mal de altura en los que lo presentan.
 
Taquicardia de reposo: hay una relación directa entre altura y frecuencia cardiaca de reposo. Un desajuste en exceso o en manifiesto defecto son signos de la inadaptación cardiovascular.
 
 
Mal de montaña crónico
 
Un Montañista que esta expuesto a grandes alturas presentara los siguientes efectos:
 
La masa de glóbulos rojos y el valor del Hematocrito se vuelven excepcionalmente alto;
El ventrículo derecho sufre un aumento de tamaño;
La presión arterial periférica comienza a caer;
Sobreviene una insuficiencia cardiaca congestiva y
la muerte puede ser frecuente, a menos que el Montañista descienda a menor altura.
 
FORMAS GRAVES DEL MAL DE ALTURA
EDEMA CEREBRAL Y EDEMA PULMONAR DE ALTURA
 
Estas dos formas graves del mal de altura, pueden ir precedidas de síntomas leves del mal (dolor de cabeza insomnio, falta de apetito, aturdimiento leve) o bien aparecer bruscamente en in alpinista previamente sano, a causa de un ascenso de gran desnivel o realizado con gran rapidez.
 
En realidad, tanto el edema cerebral como el edema pulmonar de altura, mas que dos entidades bien diferenciadas, son dos formas clínicas de presentación de un mismo proceso de inadaptación a la falta de oxigeno del ambiente al cual el Montañista se somete.
 
EDEMA PULMONAR DE ALTURA:
 
La mayoría de las muertes han sido producidas o favorecidas por el hecho de no haber detectado el caso a tiempo, por no haber descendido una vez instaurado el problema o bien por no haber llevado oxigeno como suplemento de emergencia.
 
Se cree que es producido de la siguiente manera:
 
la hipoxia grave hace que las arteriolas pulmonares entren en un potente estado de vasoconstricción, que es mucho mayor en unas regiones que en otras, de modo que se hace fluir una mayor cantidad de sangre a través de un numero cada vez menor de vasos sanguíneos pulmonares, que aun no han entrado en constricción. Como resultado, la presión capilar en esa parte de los pulmones se hace particularmente elevada y sobreviene el edema local. A continuación la extensión del proceso hace que cada vez sean mas las áreas de los pulmones que sufren disfunción grave e incluso, a veces, mortal. Sin embargo, al hacer que el Montañista respire oxigeno se invertirá el proceso en el plazo de unas pocas horas.
 
Clínicamente, el edema pulmonar se presenta con un clásico cuadro de ahogo, dolor torácico, dolor de cabeza, tos seca con esporádica expectoración sanguinolenta, nauseas, y fiebre en algunos casos superior a los 38ºC. La piel puede adquirir una coloración azulada (cianosis) y la conciencia aunque bien conservada puede mostrar un cierto grado de indiferencia en la conducta.
 
TRATAMIENTO:
 
La primera norma que debe aplicarse ante cualquier problema derivado de la altura, es el Descenso, a cotas inferiores. Es la mas importante y eficaz de las medidas a tomar. La segunda medida es administrar Oxigeno a través de mascarilla, a una cantidad de 3 a 5 litros por minuto y a una concentración no inferior al 40%. La mayoría de las veces, la practica de estas dos elementales
medidas es mas que suficiente para solucionar gran parte de los casos. De no resolverse o apreciarse mejoría con estas medidas, o cuando el descenso deba aplazarse durante unas horas por motivos de fuerza mayor, la persona que acompaña al Montañista que presenta tal gravedad, no deberá utilizar medidas de uso estrictamente reservado al personal medico por ser su mala o incorrecta utilización, potencialmente peligrosas, e incluso mortales.
 
EDEMA CEREBRAL DE ALTURA
 
Esta es la forma de presentación mas grave y rápida del mal de altura. Debido a su especial situación anatómica, el cerebro se encuentra protegido y a la vez rígidamente situado en el interior de la caja craneal.
 
El edema cerebral agudo parece ser el resultado de la vaso dilatación local de los vasos sanguíneos cerebrales a causa de la hipoxia. La dilatación de las arteriolas aumenta la presión capilar, y a su vez produce fuga de liquido hacia los tejidos cerebrales. A continuación, el edema cerebral puede producir desorientación grave y otros efectos relacionados con la disyunción cerebral.
 
Cualquier aumento del volumen del cerebro debido al edema, se ve conflictivamente limitado por la rigidez craneal, lo cual provoca síntomas neurológicos con mucha mayor rapidez y gravedad que el proceso pulmonar anteriomente descrito. El Montañista afectado, rápidamente puede llegar al coma y debe preverse la administración de oxigeno y el descenso a cotas inferiores, así como el de tomar medidas de tipo medico cuanto antes.
 
OTROS EFECTOS DE LA ALTURA SOBRE EL ORGANISMO
Hemorragia Retiniana de Altura
 
La ascensión a alturas superiores a los 5.000 msnm, puede producir, en el 50% de los Montañistas, hemorragias retinianas sintomáticas. Su aparición puede ser precipitada por el ejercicio extenuaste y el ascenso rápido de grandes desniveles en un solo día. Entre los afectados, un pequeño numero de Montañistas presenta hemorragias muy numerosas y próximas a la zona de visión (mácula óptica), lo cual provoca defectos en la visión (escotomas), que pueden ser mas o menos amplios e importantes en
consonancia con la zona afectada.
 
Estas lesiones son normalmente reversibles y no dejan secuelas, pero en algunos casos pueden dejar lesiones permanentes. Ante cualquier defecto de visión aparecido en el curso de la ascensión, la medida mas importante y eficaz sigue siendo el descenso a cotas inferiores como mínimo a 3.000 msnm para tener efecto curativo. El Montañista que sufre una perdida parcial de la visión no deberá ascender de nuevo o por lo menos durante los dos meses siguientes a la aparición del problema.
 
Trombosis
 
La aparición de trombosis cerebrales o pulmonares en el curso de una ascensión a gran altura es una entidad de rara presentación pero que reviste una gran gravedad. Los factores predisponentes para que se produzca una trombosis en el Montañista situado a gran altura son la deshidratación, la inmovilidad prolongada y la inevitable poliglobulina que se produce invariablemente en todo
Montañista que permanece varias semanas en cotas muy elevadas. Todo ello lleva a la situación de un aumento limite de la viscosidad sanguínea y conduce a las condiciones ideales para producir el estancamiento sanguíneo y el coágulo. Para evitar esta situación, deben tenerse siempre presentes dos medidas elementales :
 
Mantener una buena hidratación, un buen aporte de líquidos -pese al dificultad que esta operación representa en el entorno de la alta montaña- y luchar contra la inmovilidad y el sedentarismo, a base de movimientos de flexión , extensión e isométricos, sobre todo de las piernas. Esta situación se da con mayor frecuencia cuando la cordada de ataque se ve bloqueada a gran altura y con escasez de espacio y de medios en el interior de su tienda por una larga tormenta que les imposibilita cualquier intento de movimiento o descenso.
 
Es precisamente, en estas circunstancias cuando el Montañista debe cuidar al máximo la ingesta de líquidos y practicar movimientos corporales frecuentes, aunque sea en el reducido espacio de su tienda de altura.
 
DETERIORO ORGANICO DE ALTURA
 
Como hemos apuntado anteriormente, a partir de los 5000 metros no es posible la vida de una manera continuada, por tiempo indefinido,. debido precisamente al hecho de que a partir de esta zona, los procesos de aclimatación están ya tan limitados por la gran disminución del oxigeno ambiental , que el metabolismo del organismo tiende a perder en rendimiento en vez de ganarlo, como es habitual para poder realizar una actividad física adecuada. Se pierde peso de una manera lenta y continuada - por
disminución de la grasa corporal y del volumen muscular- y también el apetito. Por esta razón, se aconseja, para evitar los problemas de la altura a largo plazo, que la permanencia en zonas montañosas situadas a grandes cotas se reduzca al mínimo tiempo eficaz posible para cumplir el objetivo propuesto.
 
Por un lado, se debe dar un tiempo prudencial de aclimatación, pero por otro - que depende del deterioro sufrido a largo plazo la permanencia no se debe prolongar en exceso. Este hecho es bien conocido por los alpinistas expertos que frecuentan la zona andina o himalayana. los cuales evitan las estancias prologadas a gran altura e intentan cumplir su objetivo alpinistico en el mínimo tiempo posible.
 
ASPECTOS PSICOLÓGICOS
 
Durante la ascensión a picos situados a grandes alturas, el cansancio extremo y la relativa falta de oxigeno del ambiente pueden alterar los delicados mecanismos psicológicos del alpinista. El momento mas peligroso para este tipo de alteraciones es la jornada del asalto final, cuando la menor disposición de oxigeno ambiental se asocia al cansancio extremo, al cercano agotamiento de sus reservas físicas y a la gran tensión emocional derivada de la dificultas del recorrido y de la responsabilidad que asume el
alpinista al pesar en sus espaldas la clave del éxito definitivo de una empresa colectiva.
 
La lucha por la victoria pone a prueba su inteligencia, su capacidad física, su disposición al sufrimiento y su tenacidad frente a las constantes dificultades del difícil recorrido final. Es en el límite de sus capacidades para avanzar, cuando pueden aparecer los peligrosos trastornos psicológicos en forma de: alucinaciones visuales y auditivas, alteraciones en la percepción de la realidad, indiferencia hacia lo que le rodea, falta de sensación de peligro y deseo constante e invencible de abandonar la lucha, de
echarse al suelo, sobre la nieve para dormir, completamente insensible al riesgo que comporta su decisión. Las alucinaciones se han descrito con relativa frecuencia, y en general se manifiestan en forma del llamado fenómeno del compañero imaginario, veamos dos casos muy demostrativos:
 
· El mismo cansancio nos hace ver visiones, y es curioso, los tres notamos la presencia de una cuarta persona inexistente por descontado que nos acompaña
 
· Vivimos en un mundo de fantasías: ¿que hace aquel campamento de pieles rojas allí arriba? ¿Por que no salieron a saludarnos cuando subimos? Probablemente a estas horas deben estar ya durmiendo...*
 
· Es curioso, pero el mismo color de las rocas o bien la dificultad que supone el hecho de evitarles hacen que me den la impresión de ser autos aparcados en nuestro camino*. Hacia 25 horas que el equipo de tres alpinistas habían salido del último campamento en dirección a la cima de 8026m del Annapurna Este.
 
Seis años mas tarde Reinhold Messner, el conocido alpinista que consiguió subir en solitario y sin oxigeno suplementario al Everest, describe también fenómenos similares;
 
¿Hay alguien hablando por aquí cerca? ¿Hay alguien ahí? Y de nuevo vuelvo a escuchar solamente el soplo de mi respiración y el latido de ni corazón. Pero, ¿ otra vez están ahí? En medio de este silencio, cualquier ruido, cualquier sonido mas intenso que el rumor del aire se traduce en una palabra. Me asusto a menudo porque me parece escuchar por aquí cerca unas voces: serán las de Mallory y de Irvine?* . *...aquellas voces de nuevo: las había oído hace 2 años en el Nanga Parbat...Mi fuerza de
voluntad su debilita; cuanto más ando menos importante me parece llegar hasta la cima y me siento más indiferente hacia mi mismo.
 
La atención ha disminuido y mi memoria se ha ido debilitando. Noto que el agotamiento psicológico es aun mucho más intenso que el agotamiento físico: seria tan agradable sentarse por aquí cerca, y sin hacer absolutamente nada. pero.. ¡por eso mismo tan peligroso! Entonces, la muerte por agotamiento debe ser como la de la congelación, bastante agradable..*
 
Dejando aparte las alteraciones psicológicas aparcadas en situaciones extremas, recordaremos las que se han recogido por la simple exposición a la altura de 5000 msnm, durante un tiempo prolongado:
 
Importante aumento de los sentimientos paranoicos y de las actitudes obsesivo - convulsivas. Preocupación por pequeños detalles, dificultad para recordar hechos dificultad para tomar decisiones, preocupación para que los demás no le quiten el lugar en la cordada de ataque a la cima, sentimiento de que los demás lo van a abandonar si afloja el paso, de soledad, de falta de
solidaridad de los demás.
 
Depresión
 
Deterioro general de las funciones mentales intelectivas en un 50%, retardo psicomotor y disminución de la capacidad de reconocimiento.
 
Sentimientos de angustia y de agresividad, pero en menor grado de lo que cabría esperar: se ha interpretado que el alpinista sublima sus tensiones a favor del buen funcionamiento del grupo, del cual en el fondo dependen el mismo y el èxito de la empresa que le ha motivado participar en ella.
 
El conocimiento de estos fenómenos psicológicos es de gran importancia no solo para el médico de una expedición, sino para el propio líder, el cual, en su rol de jefe. deberá calibrar y matizar expresiones y conductas aparentemente fuera de tono de los compañeros situados a gran altura, para así interpretarlas en su justo punto. Los mismo montañistas durante la expedición reconocen, en el corto margen de unos días, que su conducta, que su actitud de lucha y de solidaridad, varia según estén en el
campamento base o luchando a gran altura para abrir la brecha que les llevará hacia un nuevo campamento o hasta la cima.
 
Aparte de los trastornos psicológicos descritos, debemos señalar un factor de gran trascendencia en la supervivencia del Montañista: la tenacidad, la voluntad de alcanzar su objetivo. Si no fuera por este sentimiento , por esta profunda capacidad mental del hombre, ninguna de las grandes conquistas Montañistas, ninguna de las más arriesgadas exploraciones a los más recónditos puntos de nuestro planeta se habría realizado jamás.
 
Esta misma ambición esta misma fuerza de voluntad, a caballo entre la curiosidad por lo desconocido y el anhelo de someterse personalmente a prueba frente a las dificultades mas arriesgadas, es la misma que ha mantenido en este hombre la fuerza suficiente para seguir adelante contra todo pronóstico hasta conseguir su propia salvación y la de los demás en las más difíciles condiciones de supervivencia durante un accidente.
 
Esta virtud, esta tenacidad, esta voluntad de luchar frente a cualquier adversidad es la que debe prevalecer en los jóvenes que acuden a las escuelas de montaña, guías o equipos de salvamento y socorrismo. Este espíritu es el que en condiciones extremas ha representado la diferencia entre el rescate o el fracaso, entre la vida o la muerte.
 
 
Prevención y tratamiento del mal de altura
PREVENCIÓN
 
La reflexión sobre los accidentes ocurridos en la montaña puede sernos de gran utilidad para evitar los errores cometidos en aquellos casos. La primera norma a seguir para la para la prevención del mal de altura es la ascensión lenta, para dar tiempo al organismo a aclimatarse.
 
Las pautas de ascensión diaria señaladas anteriormente pueden ser de gran utilidad práctica. Si durante la ascensión aparecen síntomas leves del mal de altura, reposar durante 24-48 h. puede ser suficiente. Si los síntomas no desaparecen o se agravan, es descenso es imperativo y debe realizarse siempre acompañado. Se descenderá , como mínimo, unos 400 metros permaneciendo en reposo en la cota inferior al menos durante dos días.
 
Parece ser que la dieta hiperglucìdica, rica en hidratos de carbono, féculas, azúcares que favorecen la aclimatación y tiene un efecto comparable al descenso de la altura fisiológica en unos 700 m. representa que a 4000 m. , siguiendo este tipo de dieta, para el cuerpo sólo estaríamos a 3.300 m. Durante las fase de reposo en los campos inferiores se debe reequilibran la dieta a base de proteína y grasa.
 
PREVENCION DEL MAL DE ALTURA
 
Ascensión Lenta: no superar los 400 m./ día de desnivel, a partir de los 3.500 m.
Planificar jornadas de descanso: dormir a la misma altura dos noches consecutivas
Dieta hiperglucídica: rica en azúcares, féculas.
Síntomas leves: no continuar la ascensión hasta no haberse recuperado.
Síntomas más intensos: descenso inmediato, siempre acompañado.
 
TRATAMIENTO:
 
El reposo, una buena hidratación y una dieta hiperglucídica bastan para tratar los casos leves, que se resuelven en el plazo de 24-48 horas. Debe prohibirse el ascenso a personas que padecen síntomas de mal de altura -aunque sean leves- por ser potencialmente muy peligrosa su evolución en personas mal aclimatadas y que continúan ascendiendo , pese a presentar síntomas de mal de altura.
 
Si los síntomas empeoran en el curso de las próximas horas debe organizarse el descenso del afectado, siempre acompañado y, a ser posible, por debajo de los 400 m. de la cota donde se hallen situados previamente.
 
Para tratar sintomáticamente el dolor de cabeza, una vez se han seguido las instrucciones precedentes pueden utilizarse los analgésicos comunes- ASA, paracetamol- y si el dolor es muy intenso, asociaciones analgésicas con codeína, cafeína o ergotamina. Se ha propuesto también la práctica de hiperventilaciones forzadas dad 10 a 15 minutos, y el masaje de las arterias temporales.
 
En manos expertas se puede utilizar la terapéutica acupuntural o de reflejoterapia, la cual ha sido de utilidad. Puede también utilizarse la coca- Eritroxylon Coca, la planta divina de los incas- en forma de hojas masticada, tintura madre o bien en disoluciones dinamitadas -homeopática- más seguras, al evitarse sus efectos secundarios o de sobredosis.
 
Aparte de la coca, que tradicional e históricamente en conocida por su eficacia en el mal de altura-puna o soroche para los indios-; la acetazolamida se ha demostrado eficaz para el tratamiento de sus síntomas, así como del fenómeno de la respiración periódica, que puede producir insomnio. La dosis oscila entre 250 y 500 mg. Entre sus efectos, destacan: aumento del flujo sanguíneo cerebral, disminución de la formación y de la presión de LCR (liquido cefalorraquideo), mejoría de la función renal con disminución de la proteinuria, de la hipoxia y, el más importante, la acidificación metabólica, que actúa como estimulante respiratorio y secundariamente como promotor de una mejor oxigenación tisular. Tiene un moderado efecto diurético.
 
En cuanto al insomnio de altura, sobre todo si es provocado por las pausas de la respiración periódica, debe tratarse con acetazolamida, pero nunca con hipnóticos o sedantes, que pueden empeoran aún más el crítico desequilibrio en la oxigenación, al deprimir la respiración. Si el Montañista está bien aclimatado y el insomnio se debe a motivos de tensión emocional, pueden usarse sedante o ansiolíticos pero a dosis bajas - por regla general la mitad de la dosis habitual- y del tipo de acción rápida y vida
medio corta - por ejemplo, triazolam- que a las ocho horas ya han dejado de actuar y no interferirán en la actividad posterior.
 
Síntomas Graves
 
No retardar el descenso iniciarlo de noche si es preciso.
No esperar a la llegada del helicóptero o grupo de rescate Iniciar el descenso de inmediato.
Debe acompañarse siempre al Paciente.
El paciente puede no ser capaz de tomar decisiones correctas: debe insistirse, aunque sea contra
su voluntad, debe descender.
La medicación no sustituye al descenso. Si hay médico disponible podrá administrar medicinas y
oxigeno.
El paciente debe descender aunque se se le haya administrado tratamiento médico.